Ahora todos sabían lo que había debajo. La memoria colectiva conservaba ese recuerdo de transparencia absoluta, y esa memoria se convirtió en una cicatriz invisible. Cada mentira llevaba ahora el peso de lo que podría ser la verdad. Cada sonrisa fingida era un recordatorio de que podía no ser fingida.
Ese martes, la vibración era un terremoto. Ahora todos sabían lo que había debajo
La pérdida de la cordura puede tener consecuencias graves y duraderas. Algunas de ellas incluyen: Ahora todos sabían lo que había debajo